Días de Huelga, Momentos de lucha

Por: Yarelys Rivera Rodríguez
De: Especial para Diálogo

Foto por Yarelys Rivera Rodríguez

Foto por Yarelys Rivera Rodríguez

Días de huelga y momentos de lucha capturados a través de un lente inquieto desde adentro y desde afuera. Días de huelga tiempo de crear y aprender. Momentos de lucha, de defender la educación pública de un país que yace enfermo y le han recetado una medicina amarga, bioequivalente y expirá. A través de los días, los estudiantes han dado cátedra de lo que es luchar, de lo que es creer en un Puerto Rico mejor y educado.

Y a esta fuerza estudiantil se le han unido generaciones de apoyo que se han reunido frente al portón, a orar, a aconsejar, a estar. También, un grupo de profesores que no se han dejado amedrentar y,han hecho de sus cuerpos, escudos frente a la fuerza bruta. Días en huelga, momentos de luchar por los del presente y por los que vendrán. En pie de lucha dijeron no al Carpe Diem, pensaron en ellos también.

Vídeo y foto por  el fotógrafo Ricardo Alcaraz 

Para ver mis fotos sobre la HUELGA UPR RP entra a

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La noche ratificó la lucha

Upr para el pueblo

“Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.”-Martí

La mañana estuvo tranquila, llena de arte y música. La tarde decía lucha, marcha. La noche dijo victoria, celebración. De esta huelga me llevo hermosos momentos, una enseñanza que ningún  libro, clase, ni profesor laureado me podrán enseñar. En esta huelga, aprendí   un nuevo lenguaje que  no podré quitárselo a mi voz: “Compañero”, “punto de información”, “previa”, “hermano de lucha”.

Estas palabras  me acompañan hace  2 meses, palabras que estoy orgullosa de haberlas aprendido en esta bella batalla donde se demostró que ante la brutalidad de un macanazo, sobresale la inteligencia de las palabras. Donde aprendí que vale más luchar y no quedarse arrodilla’o, donde  aprendí   y corroboré, la  ya no para mí clichosa frase, de “en la unión está la fuerza”.Y  re aprendí a sentir la patria, la lucha, a no darme por vendida, a entender y sentir el “sí se puede” aunque  hayan voces que intenten llevarte al conformismo.

Lo que no aprendí  es a contenerme ante la injusticia, ante el llamado a la militancia, ante la emoción para pelos de escuchar a una multitud que te apoya, por defender lo que debe ser defendido. Tampoco  aprendí a controlar el  rápido latido del corazón ante las consignas de lucha. Ante el gran grito, a través de los altoparlantes, del Qué vivan los estudiantes de Mercedes Sosa.  Ante la fuerza, de “ahí viene el míster con macana, me dio, me dio de mala gana…! juye!”

En pie de lucha

Y no podré borrar el recuerdo  de cómo me enteré  de la grata noticia ante  el grito  de alegría de un compañero, “fulano de tal”, al enterarse de la firma de los acuerdos, y el abrazo que me dio, tan sólo por ser, su hermana de lucha.  Este proceso huelgario me permitió, especialmente, la grata compañía de un hermoso ser, que anda por la vida llamándose Laurie “laurinha” Garriga. Con quién aprendí a trepar verjas, brincar barricadas y reír en la lucha.  Y a quién le debo unos hermosos momentos al otro lado del portón.

Y no, no quisiera aprender a controlar estas emociones, pues quiero seguir sintiéndome ciudadana, facilitadora del bien, un ente hacia el progreso y no al retroceso. Quiero sentirme compañera de las luchas y de los sin voz, y seguir defendiendo lo que otros se conforman con perder: el derecho a un mundo mejor. Los estudiantes dijimos, decimos y diremos !Qué vivan los estudiantes!

La noche ratificó la lucha, juntos debemos seguir: “Vea, vea, vea que cosa más bonita, la juventud unida luchando por la vida”

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Foto por Yarelys Rivera Rodríguez